Lo que necesitas saber sobre el Trastorno del Espectro Autista: Síntomas, Diagnóstico y Tratamiento

Tabla de Contenido

Introducción

Hola, soy Ana María Romero Ibagón, psicóloga y estudiante de maestría en Neurociencias en la Universidad Nacional. A lo largo de mis estudios, he trabajado con diversas patologías, incluyendo trastornos neurodegenerativos, trastornos del estado de ánimo y neuropsiquiátricos, y más recientemente, trastornos del neurodesarrollo como el trastorno del espectro autista (TEA). En esta presentación, abordaremos distintos aspectos del TEA.

¿Qué es el trastorno del espectro autista?

El TEA es un trastorno generalizado del desarrollo que comienza en la primera infancia y afecta la forma en que las personas perciben y socializan con otras. Se habla de un espectro debido a la amplia variedad de síntomas y grados de disfunción o gravedad que puede presentar.

Breve historia del trastorno del espectro autista

El estudio del autismo se remonta a 1912, cuando Eugene Blair acuñó el término «autismo» al describir síntomas de pacientes con esquizofrenia. En 1925, Grun comenzó a describirlo como una psicopatía autista, y más adelante, Hans Asperger y Leo Kanner realizaron investigaciones en niños con autismo, describiendo características específicas. Lorna Wing fue quien introdujo el término síndrome de Asperger y unificó las descripciones de Asperger y Kanner, dando origen a la idea del espectro autista.

Síntomas del trastorno del espectro autista

Los síntomas del TEA se dividen en cuatro categorías: comunicación, conducta social, conducta estereotipada y otros signos adicionales.

  1. Comunicación: Los niños pueden no responder a su nombre o seguir instrucciones, y pueden perder habilidades de lenguaje adquiridas previamente.
  2. Conducta social: Los niños pueden no responder a sonrisas, no comprender el concepto de despedirse con la mano y tener dificultades para relacionarse con otros.
  3. Conducta estereotipada: Los niños pueden presentar movimientos repetitivos y focalizar su atención en aspectos específicos.
  4. Otros signos adicionales: Pueden presentarse otros síntomas, pero lo más importante es la afectación en la comunicación y la conducta social.

No todos los síntomas deben estar presentes para recibir un diagnóstico, pero la comunicación y la conducta social juegan un papel crucial en el diagnóstico del TEA.

Contacto visual y socialización

El niño autista a menudo no hace contacto visual y parece no prestar atención a lo que se le está diciendo. Prefiere jugar solo y no interactúa mucho con otros niños, permaneciendo en su propio mundo. En casos más severos, el niño no intenta llamar la atención de los padres ni de otros niños, viviendo consigo mismo sin establecer conexiones sociales.

Conductas estereotipadas

Las conductas estereotipadas en niños autistas pueden ser muy diversas. Estas pueden incluir caminar en puntas de pie, mover los brazos hacia adelante y hacia atrás en situaciones llamativas o interesantes (aleteo), y realizar movimientos particulares con las manos. Los niños con autismo también pueden tener una fijación inusual con juguetes, y pueden disfrutar de organizarlos de cierta manera o interactuar con ellos de forma diferente a lo esperado.

Rutinas inusuales y falta de flexibilidad

Los niños con autismo suelen tener rutinas inusuales y dificultades para cambiarlas. Pueden realizar actividades cotidianas, como vestirse, de una forma diferente a la habitual. También pueden tener problemas para adaptarse a cambios en su entorno, como la distribución de sus cosas en su habitación o cambios en su profesor.

Uso inapropiado de juguetes

Los niños con autismo a menudo no utilizan los juguetes para el propósito con el que están hechos. Por ejemplo, pueden mover un objeto de un lado a otro en lugar de interactuar con él de la manera esperada. A veces, pueden parecer desconectados y mirar hacia el vacío.

Sensibilidad sensorial

Los niños con autismo pueden tener una mayor sensibilidad sensorial, incluyendo sensibilidad a las texturas, el tacto, el sonido y el equilibrio. Pueden tener problemas para tolerar ciertas actividades cotidianas, como cortarse el cabello o las uñas, y pueden sentir incomodidad con las etiquetas de la ropa o el cinturón de seguridad.

Rechazo al contacto con terceros

Los niños con autismo suelen ser reacios al contacto con terceros y pueden mostrarse apáticos o planos emocionalmente. Pueden resistirse a muestras de afecto, como abrazos o besos, y solo permitir el contacto con personas muy cercanas, como su figura materna o paterna.

Diagnóstico y prevalencia

El autismo afecta aproximadamente a 1 de cada 160 niños, y su prevalencia parece estar aumentando con el tiempo. Los síntomas pueden aparecer entre los 2 y 24 meses de edad, aunque el diagnóstico generalmente se realiza más tarde, entre los 3 y 4 años de edad. La proporción de hombres a mujeres diagnosticados con autismo es de 4 a 1, lo que indica que el autismo es más prevalente en hombres que en mujeres.

Causas genéticas y ambientales

El autismo es una enfermedad compleja y multicausal, con factores genéticos, estructurales cerebrales y ambientales que influyen en su desarrollo. Los estudios con gemelos idénticos han mostrado una probabilidad del 60% de desarrollar autismo si el hermano gemelo también lo tiene, lo que sugiere una carga genética importante. Algunos genes estudiados en relación con el autismo incluyen el CNC1A, que codifica canales de sodio, y el PCDH19, relacionado con la comunicación entre neuronas. Estos genes también se han relacionado con la epilepsia, lo que indica ciertas similitudes entre ambas condiciones.

La hormona oxitocina también se ha estudiado en relación con el autismo, ya que es fundamental para el establecimiento de vínculos sociales. Se ha observado que los niveles de oxitocina en personas con autismo son más bajos, lo que podría explicar sus dificultades en el relacionamiento con otros.

A nivel estructural cerebral, se han identificado déficits en el sistema frontoestriado y cerebelar, lo que puede llevar a dificultades en la comunicación, capacidad motriz y cognitiva. Estos hallazgos podrían explicar las respuestas y movimientos perseverativos, así como las dificultades en la flexibilidad cognitiva y en la interacción con otros.

Factores ambientales como la diabetes gestacional y la edad de los padres también se han relacionado con el riesgo de desarrollar autismo. Asimismo, ciertas medicaciones tomadas durante el embarazo, como el valproato, se han asociado con el desarrollo de autismo en el niño. Sin embargo, estos factores no son concluyentes y no garantizan que un niño desarrolle autismo.

Desmintiendo mitos

Existen varios mitos en torno al autismo, como la relación entre las vacunas y el desarrollo de la condición. Un estudio publicado en 1992 sugirió una relación entre la vacuna triple vírica y el autismo, pero posteriores investigaciones demostraron que esto es falso. Otro mito, relacionado con el psicoanálisis, sostenía que la crianza era la responsable del desarrollo del autismo. Este enfoque, conocido como «madre nevera», también ha sido desacreditado.

Teorías psicológicas

Existen diversas teorías dentro de la psicología que intentan explicar el autismo. La teoría de la falta de coherencia central señala que la atención excesiva a detalles específicos dificulta la integración adecuada de la información. La teoría de la disfunción ejecutiva relaciona las conductas repetitivas y restringidas con disfunciones en los procesos cerebrales de la corteza prefrontal. Por último, la teoría de las neuronas espejo explica que los niños con autismo tienen dificultades en el desarrollo de estas neuronas, lo que les impide percibir la empatía de manera adecuada

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Antes de hablar sobre el diagnóstico, quiero recordarles que las diapositivas presentadas en este podcast estarán disponibles en nuestras redes sociales para un fácil acceso. Ahora, en cuanto a los diagnósticos y estudios iniciales, es fundamental evaluar el coeficiente intelectual (CI) de la persona. No obstante, el CI no debe ser la única herramienta diagnóstica, ya que existe una relación cercana entre el autismo y un CI bajo.

Es importante realizar una valoración más completa, incluyendo el análisis del desarrollo neurológico y del lenguaje. Para ello, se deben hacer entrevistas con los padres o cuidadores y observar la interacción del niño con otros niños. Además, existen diversas escalas, como la Childhood Autism Rating Scale (CARS), que ayudan a evaluar distintos aspectos relacionados con el autismo. Sin embargo, no se puede diagnosticar el autismo con una sola escala; es necesario considerar múltiples factores y antecedentes familiares.

El diagnóstico del autismo es un proceso que requiere un análisis profundo y detallado de diversos aspectos. En esta sección, abordaremos algunas de las herramientas y métodos utilizados para identificar el autismo y cómo se deben evaluar en conjunto para obtener un diagnóstico preciso.

Coeficiente intelectual

Uno de los estudios iniciales para el diagnóstico del autismo es el coeficiente intelectual (CI). Sin embargo, no se debe asumir como una única herramienta diagnóstica. Existe una relación cercana entre el autismo y un CI bajo, pero esto no implica que todos los niños con un CI bajo sean autistas.

Índice de comprensión verbal y razonamiento de procesamiento ejecutivo

En niños con autismo, el índice de comprensión verbal suele ser mucho más bajo que el de razonamiento de procesamiento ejecutivo. Si se observa esta diferencia significativa, es necesario indagar más para descartar o confirmar el autismo.

Entrevista con los padres o cuidadores

En el caso de los niños, es fundamental realizar una entrevista completa con los padres o cuidadores. Esta información es esencial para el análisis del desarrollo del lenguaje y nivel sensorial del niño.

Análisis comportamental

Es necesario analizar el comportamiento del paciente en diferentes contextos y con diferentes personas. Esto permite identificar si existen problemas de socialización o si el niño simplemente es tímido.

Escalas y pruebas

Una herramienta común utilizada en el diagnóstico del autismo es la Childhood Autism Ranging Scale (CARS). Aunque no es definitiva, esta escala mide varios aspectos relacionados con el autismo y ayuda en el proceso diagnóstico. Es importante recordar que no se puede diagnosticar el autismo con una sola prueba o escala.

Antecedentes familiares

Dado el componente genético del autismo, es crucial analizar antecedentes de enfermedades neurológicas y del desarrollo en la familia.

Tratamientos para el autismo

Los tratamientos para el autismo son tan variados como sus síntomas y causas. Entre los enfoques terapéuticos se encuentran el desarrollo de la flexibilidad cognitiva, la regulación emocional, las habilidades sociales y el apoyo a los padres. Los objetivos de intervención dependerán de la gravedad del trastorno y pueden requerir diferentes estrategias.

En casos de autismo severo, se pueden recetar medicamentos para regular conductas agresivas o autolesivas, como ansiolíticos (por ejemplo, risperidona), antidepresivos (como la fluoxetina) y medicamentos para mejorar la atención (como el metilfenidato). Sin embargo, es fundamental consultar con un especialista antes de administrar cualquier medicamento a un niño con autismo.

En resumen, el diagnóstico y tratamiento del autismo requieren un enfoque integral y personalizado. Los profesionales de la salud deben ser cuidadosos y meticulosos al evaluar a cada individuo, y los padres deben estar informados y participar activamente en el proceso terapéutico.

Agenda una cita

Si quieres un Diagnostico del Trastorno del Espectro Autista (TEA), con gusto puedo atenderte de manera presencial o virtual.

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