La Psicología y Neuropsicología de las Enfermedades Mentales.

Contenido

Introducción

Se ha descrito que gran parte de la población mundial tendrá al menos una enfermedad mental a lo largo de su vida y de igual forma se ha identificado que todos conocemos al menos a una persona con alguna de estas patologías. Estos hechos han generado que se prendan alarmas al momento de referirnos a la salud mental, debido a la alta tasa de prevalencia de este tipo de enfermedades.  

Y es que el sistema nervioso es complejo y no funciona de forma aislada, ya que está en constante interacción con otros sistemas en nuestro organismo, como el sistema inmune, el sistema digestivo, entre otros. Por tanto, cuando algo va mal en alguno de estos sistemas puede llegar a provocar una enfermedad mental, de acá la importancia de mantener un control de salud preventivo que permita disminuir el riesgo de desarrollar algún tipo de patología.

Psicologia - Conversar

Las enfermedades mentales o trastornos mentales pueden afectar a cualquiera persona, sin importar su sexo, orientación, edad o estrato socioeconómico. El desarrollo de estudios en psicología, psiquiatría y neurología han permitido conocer mejor de estas entidades y con esto generar un proceso de intervención más eficaz según las necesidades percibidas. Cada vez vamos rompiendo más el paradigma de “locura” y vamos aceptando que este tipo de enfermedades nos son cercanas y se pueden manejar de tal forma que el tabú al hablar de estas temáticas vaya disminuyendo.

Es importante mencionar que las enfermedades mentales son diferentes de los «altibajos» que todos podemos llegar a experimenta en algún momento de la vida. Todos por ejemplo hemos sentido tristeza, alegría, frustración o nervios en determinadas situaciones, pero la diferencia entre un estado emocional y un trastorno consiste en dos aspectos generales. La duración de los síntomas (semanas o incluso meses) y la afectación en las diferentes esferas o sistemas de la vida (trabajo, pareja, estudios, familia, amigos). Los principales trastornos mentales son: el Trastorno Depresión Mayor, el Trastorno de Ansiedad Generalizada, el Trastorno Afectivo Bipolar, el Trastorno Obsesivo Compulsivo, la Esquizofrenia, entre otros. En este artículo exploraremos cada tipo de enfermedad y aprenderemos de sus síntomas y efectos cognitivos de tal forma que sepas si debes consultar a un especialista (neurólogo, psiquiatra, psicólogo clínico o neuropsicólogo)

Trastorno Depresivo Mayor

Si tiene al menos cinco de los siguientes síntomas y han perdurado de forma constante durante dos semanas o más, puedes estar sufriendo de esta enfermedad

Drepresión Mayor
  • Sentirse triste, vulnerable y/o desesperado
  • Sentirse irritable o molestarse con facilidad
  • No tener interés en las actividades que solía disfrutar
  • Sentirse cansado o sin energía
  • Tener poca concentración y/o problemas para tomar decisiones
  • Tener cambio en el apetito y/o en el peso (ya sea por aumento o disminución)
  • Sentirse inquieto o tener problemas para dormir
  • Tener una mala imagen de sí mismo y/o sentirse culpable
  • Tener sentimientos de desesperanza y/o pensamientos de muerte o suicidio.

Como mencionaba antes, si observas más de cinco de estos síntomas en ti o en algún familiar o de cercano, es el momento de consultar a un psicólogo y/o psiquiatra. El trastorno depresivo mayor es la patología más común dentro de las enfermedades mentales. Se desarrolla más comúnmente en mujeres y en la adultes temprana. Pero también se puede presentar en otros rangos de edad, así como en hombres. Dentro de las afectaciones que se pueden nombrar en el ámbito cognitivo son los problemas en la memoria (almacenar nueva información), así como en la atención (sostenimiento y alternancia) y velocidad de procesamiento (disminución), dichas afectaciones las identificará de forma objetiva un neuropsicólogo.

El tratamiento en primer lugar estará orientado por la terapia psicológica (psicoterapia) y se complementará si es necesario con un tratamiento psiquiátrico ligado principalmente a la medicación, usualmente la administración de antidepresivos.

Trastorno de Ansiedad Generalizada

El mundo actual en el que vivimos nos ha llevado a una constante búsqueda de crecimiento económico, físico y profesional, que han creado la necesidad incontrolada de seguir esquemas o metas de lo que es “socialmente aceptable” lo que resulta difícil de cumplir para el grueso de la sociedad, ya que son estereotipos utópicos de dinero, belleza o éxito.

Esta carrera constante nos lleva a estados emocionales de nerviosismo, inestabilidad o angustia continuos que por tanto se traduce en un cuadro de trastorno de ansiedad generalizada. La ansiedad incluye un amplio rango de síntomas adicionales a los ya mencionados. Como dolores musculares (usualmente hombros y espalda), malestares estomacales (gastritis, reflujo, estreñimiento o diarrea), dolor de cabeza (especialmente en situaciones de mayor tensión), temblor en manos o piernas, sensación de intranquilidad constante, sensación de ahogo, taquicardia, náuseas, mareo o vómito, miedo a la pérdida de control, sudoración en manos o el cuerpo, pensamientos intrusivos, perseverativos y catastróficos (sobre eventos pasados o eventos futuros).

Este tipo de síntomas generan claramente una afectación en la calidad de vida. Lo que puede llevar al desarrollo de otro trastorno mental como por ejemplo la depresión, esto si no se trata de forma temprana. Si observas en ti seis o más de estos síntomas, es momento de que consultes por psicología y/o psiquiatría.

Ansiedad Social

Aparte de los síntomas mencionados previamente, la ansiedad también tiene un impacto cognitivo, se pueden observar principalmente afectaciones en los procesos atencionales (selección, alternancia y sostenimiento), memoria (recordar eventos pasados o almacenar nueva información), memoria de trabajo (olvidar eventos recientes que se tenían que hacer), lo que se puede identificar de forma objetiva al realizar una evaluación neuropsicológica.

El trastorno de ansiedad generalizada es tratable y consigue una buena respuesta al manejo por psicoterapia, aunque en varios casos también va a requerir del apoyo farmacológico por psiquiatría para el manejo principalmente de los síntomas fisiológicos (nauseas, mareo, sudoración, falta de aire, palpitaciones, entre otros). Es probable que el psiquiatra decida dar un ansiolítico o antidepresivo con doble función.

Trastorno Afectivo Bipolar (TAB)

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

Este trastorno hace parte de los trastornos del estado de ánimo debido a su relación estrecha con los cambios de ánimo. Aun así, es importante mencionar que este no se relaciona a los cambios de humor normales que una persona puede experimentar en un mismo día o de un día para otro, sino que incluye un amplio rango de síntomas asociados que hacen de su diagnóstico algo más complejo. Por lo que se debe hablar con cuidado al mencionar que alguien “es bipolar, porque cambia de opinión o ánimo” ya que no es lo mismo. 

Existen varios tipos de trastorno bipolar. Pero vamos a hablar de los tres más comunes:

Trastorno Afectivo Bipolar Tipo I

En este caso, se presentan episodios de manía, en los cuales hay una exaltación del estado de ánimo, con sensación de euforia, dificultad para poder conciliar el sueño debido a la alta cantidad de energía, baja necesidad para comer, bajo control de impulsos que llevan a conductas de riesgo (manejar a gran velocidad, gastar una gran cantidad de dinero, robar, consumir sustancias psicoactivas, entre otras) y delirios, que hacen referencias a ideas o pensamientos distorsionados de la realidad, como ideas de grandeza “soy un ser superior, vengo enviado por Dios”, pensamientos de persecución “me están siguiendo, planean algo en mi contra, me quieren matar” o ideas de misticismo “los ángeles buscan castigarme, me han hecho brujería, los astros me envían mensajes”. Estos síntomas van en aumento de su gravedad y llegan a ser muy disruptivos con el pasar de los días e incluso semanas, lo que suele llevar a la necesidad de manejo intrahospitalario. Por otro lado, están los episodios depresivos, los cuales suelen durar más tiempo en relación a los episodios de manía, pueden estar presentes varias semanas o incluso meses y cursan con síntomas iguales a los descritos antes en el Trastorno Depresivo Mayor. Usualmente estos episodios llegan a tener manejo en casa o en hospitalización día, aunque en algunas situaciones se deben hospitalizar debido al alto riesgo suicida. De forma intermedia, están los periodos de eutimia, en los cuales la persona está con la mayor regularidad o estabilidad emocional posible, siendo este escenario al cual apuntan los diversos tratamientos (psicológico y psiquiátrico) con el objetivo de que la persona no tenga crisis o recaídas. Se ha observado que este periodo puede ser de años al seguir un tratamiento adecuado. Este tipo de Trastorno Afectivo Bipolar es el más común dentro del espectro bipolar.

Trastorno Afectivo Bipolar Tipo II

En este caso vemos que los episodios que presenta la personas son de hipomanía. Esto quiere decir que, si bien hay una exaltación del estado de ánimo, no llegan a desarrollar ideas delirantes. Aun así, de forma externa (frente a otras personas) se puede ver a la persona con un humor exaltado, conductas impulsivas y de difícil control. Usualmente no requiere de un manejo intrahospitalario, pero existen excepciones. Su manejo usualmente se da en casa y posterior a la consulta por psiquiatría. Estos episodios pueden durar semanas antes de ser detectados o manejados, lo que lleva a que la persona pueda tener varias dificultades a nivel social, afectivo, familiar, laboral o académico. A estos episodios se alternan periodos depresivos los cuales cursan con los mismos síntomas del Trastorno Depresivo Mayor como ya fue descrito previamente. Así mismo se alternan con los periodos de eutimia en los cuales hay mayor regulación emocional.

Ciclotimia

Este tipo de trastorno bipolar se caracteriza por cambios más rápidos en el estado de ánimo, que van desde periodos más cortos (usualmente días) de mayor exaltación, sensación de empoderamiento, mayor energía, elocuencia, euforia, entre otros. Alternados con periodos de tristeza, sentimientos de culpa, minusvalía, disminución de la energía, los cuales pueden tardar varios días. Dichos cambios no se consideran iguales a un Trastorno Depresivo Mayor, aunque si generan un impacto en la funcionalidad de la persona.

Trastorno Afectivo Bipolar

Se ven afectaciones cognitivas principalmente en el Trastorno Bipolar Tipo I. En los periodos de manía el perfil cognitivo se caracteriza por desinhibición, bajo control de impulsos, rápida velocidad de procesamiento (poco eficiente), fallas atencionales (sostenimiento principalmente), fallas en la planeación y resolución de problemas. Las fallas cognitivas en los estados depresivos son iguales a los reportados en el Trastorno Depresivo Mayor. Como evento llamativo, se ha encontrado que debido a la sobreestimulación de ciertas zonas a nivel cerebral he inhibición de otras (como el hipocampo) en los periodos de manía, los pacientes suelen no recordar claramente lo vivido en ese periodo de tiempo, teniendo lo que llaman habitualmente “lagunas mentales”.

El tratamiento que se da al trastorno bipolar usualmente inicia con el manejo farmacológico por psiquiatría, quien usualmente indicará un modulador del estado de ánimo, así como un antipsicótico. Aun así, se ha hecho un proceso de psicoeducación hacia los médicos y los pacientes informando sobre la importancia de que el tratamiento sea complementado por el proceso psicoterapéutico para que de esta manera tener una mejor respuesta.

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

El TOC es un trastorno mental que maneja como su nombre lo dice dos aspectos centrales, las obsesiones y las compulsiones. Todos hemos tenido pensamientos un tanto obsesivos relacionados a muchas cosas por ejemplo “de seguro no me saldrá ese trabajo”, e incluso hemos sido un tanto rígidos y hemos ejecutado una serie de actividades con el objetivo de aliviar ese pensamiento, como por ejemplo “revisar varias veces al día el correo esperando una respuesta”. Aun así, vemos que son eventos que en medio de todo se pueden manejar y no repercuten de forma grave en nuestra vida, ya que los podemos controlar en gran medida. Pero, ¿Qué sucede cuando se sale de control? A esto llamamos Trastorno Obsesivo Compulsivo.

En primer lugar, las personas tienen pensamientos y sentimientos intrusivos de difícil control a los cuales se le llaman obsesiones. Dichos pensamientos pueden estar relacionados con la limpieza “toqué esa mesa, de seguro tengo sucias las manos, hay muchos virus y bacterias que no puedo ver”. Pueden estar asociados a elementos religiosos “de seguro esto me pasa porque he pecado o estoy siendo castigado por Dios”. También se pueden relacionar con la perfección “si no está alineado así, no saldrá bien o no tendré buenos resultados”, entre otros.

Estos pensamientos llegan a ser tan intrusivos y perseverativos, que llevan a la persona a realizar conductas repetitivas, a las cuales llamamos compulsiones, estás se realizan con el objetivo de aliviar la sensación de angustia asociada a los pensamientos, por tanto, dichas conductas están relacionadas de forma estrecha con los pensamientos. Por ejemplo, en el caso de la obsesión respecto a la limpieza, la compulsión puede ser “lavarse 3 veces las manos, ya que a la tercera ya me aseguro de que hayan quedado completamente limpias”. En el caso de los pensamientos obsesivos de elementos religiosos puede ser “persignarse 5 veces y rezar un rosario antes de dormir para así sanar los pecados”. También en el caso de los pensamientos obsesivos respecto a la perfección puede estar “alinea en tu closet todas las cosas según el color y el tamaño, de tal forma que quede perfecto”. El problema está, en que cada vez las obsesiones se vuelven más fuertes y cada vez necesito ejecutar una mayor cantidad de acciones para así aliviar la sensación. Lo que lleva a que esto empiece a interferir cada vez más en cómo me relaciono, mis actividades laborales o académicas entre otros. Usualmente llevándome al desarrollo de otros trastornos como el Trastorno de Ansiedad Generalizada o el Trastorno Depresivo Mayor.

El manejo del TOC se debe hacer desde un enfoque dual. Desde el proceso psicoterapéutico, estará dirigido principalmente a racionalizar los pensamientos y con esto iniciar un proceso de descenso en las compulsiones, lo cual puede tardar varios meses ya que implica indagar varios aspectos de la vida del sujeto, identificando el origen o causa de la enfermedad para su progresivo manejo. Por otro lado, está el tratamiento psiquiátrico con medicación, en el cual, a diferencia de los trastornos antes mencionados, no existe un medicamento específico para esta enfermedad, por lo que usualmente el tratamiento estará ligado al uso de ansiolíticos y antidepresivos.

El perfil cognitivo que usualmente se asocia a esta enfermedad son las afectaciones en los procesos atencionales (sostenimiento principalmente), así como de memoria de trabajo, planeación, resolución de problemas, conductas perseverativas y baja flexibilidad cognitiva. Esto se podrá analizar por medio de una evaluación neuropsicológica y podrán remitir las dificultades una vez se empiece a tratar a la persona y con el pasar del tiempo.

Esquizofrenia

La esquizofrenia es una enfermedad de corte psicótico y aunque no es muy conocida, afecta aproximadamente al 1% de la población mundial. En muchas ocasiones se confunde con el Trastorno Afectivo Bipolar y con el Trastorno de Identidad Disociativo o antes conocido como Trastorno de Personalidad Múltiple.

Esta enfermedad incluye una amplia variedad de síntomas, los cuales se dividen habitualmente en dos. Síntomas positivos (que no hacen referencia a que sean algo bueno, sino que son elementos que se añaden al sujeto) dentro de estos están los delirios (los cuales fueron explicados en el Trastorno Afectivo Bipolar Tipo I), las alucinaciones, las cuales hacen referencia a elementos perceptuales que no corresponden con la realidad. Por ejemplo, escuchar voces o ver cosas que no están o existen, entre otros. También está el pensamiento desorganizado o inconexo el cual no tiene un esquema lógico para las demás personas y puede parecer por ejemplo que la persona “está en su mundo o habla sola”.

También están los síntomas negativos (los cuales hacen referencia a elementos que se restan del sujeto), dentro de los cuales están la anhedonia y la abulia, es decir la dificultad para sentir placer por elementos que antes disfrutaba y dificultad para motivarse a hacer actividades. También se encuentran el aislamiento social, así como la disminución en el habla, la apatía y el aplanamiento afectivo. Algunas de las afectaciones cognitivas más comunes están asociadas a la memoria (aprender cosas nuevas), los procesos atencionales (sostenimientos principalmente), la planeación, la flexibilidad cognitiva, la inhibición verbal y motora, así como la resolución de problemas. Dichas afectaciones si bien mejoran al tratar la enfermedad, tienden a persistir con el tiempo, lo que igualmente incapacita a la persona en una gran medida, por lo que va a ser importante para el tratamiento el manejo por estimulación cognitiva llevada a cabo por un neuropsicólogo, de tal manera que ayude a mitigar el impacto de la enfermedad.

Por desgracia, nosotros como humanos tendemos a categorizar aquello que no entendemos como algo malo, por lo que esta enfermedad se ha asociado con la psicopatía, la locura, la agresión, entre otros. Esto también se ha reforzado por películas, las cuales hacen ver a las personas con esta enfermedad como peligrosas o asesinos seriales. Por lo cual, es importante empezar a quitar el tabú alrededor de esta enfermedad y comprender que, con un adecuado manejo, la persona puede tener una funcionalidad estable. 

El manejo de esta enfermedad usualmente estará ligada al aspecto psiquiátrico con la medicación que en primera línea serán los antipsicóticos. Aun así, es importante que se haga un acompañamiento del tratamiento por medio de un psicólogo o neuropsicólogo, de tal forma que el paciente haga un proceso de aceptación de la enfermedad, comprenda sus limitantes, genere estrategias para reconocer lo real de lo irreal, mejore su relacionamiento con terceros, entre otros.

Conclusión

Puede ser difícil hablar de las enfermedades mentales debido al estigma que las rodea. Sin embargo, es importante recordar que como mencionaba antes, estas patologías no distinguen edad, sexo, estrato socioeconómico o nivel educativo. Lo que hace importante que empecemos a ser conscientes de ellas, para así poder ayudarnos y ayudar a los demás.

Muchos de los síntomas asociados a cada patología pueden parecer desmedidos o increíbles para las personas que no padecen la enfermedad, pero precisamente por esto es que es vital que se hable de esto, para hacer un proceso de psicoeducación y así poder conocer qué se debe hacer ante estas situaciones.

Todas estas enfermedades tienen un tratamiento y aunque en algunas vemos una remisión total de los síntomas y otras quizás de forma parcial, es importante siempre tener presente que se pueden tratar. Hablamos entonces de la importancia de iniciar un proceso terapéutico por psicología y psiquiatría según el caso.

Ambos tratamientos son de larga duración, por lo que pueden tardar meses o incluso en algunos casos años para conseguir la resolución de la enfermedad. El proceso por psicología estará asociado a identificar los estados emocionales, conocerse a sí mismo y conseguir generar una mejor regulación emocional. Por otro lado, el tratamiento farmacológico estará orientado a regular la química cerebral de tal forma que se controlen mejor los síntomas.

Más allá de todo lo que hemos visto hasta ahora, es importante que sepas que siempre hay una manera de lidiar con lo que vives. Al iniciar un proceso terapéutico por psicología, estás también procurando tu bienestar. Ir a terapia es un acto de amor propio.

Comparte!

2 comentarios

  1. Hola mi hijo tiene ezquisofremia pero no quiere ninguna ayuda , no quiere ro.ar medicamento a 2 años tampoco quiere ir a medico no siquiátra no spiquoolo se resiste .
    Como hago para que él tome el medicamento, me podrían ayudar?-

    • Hola!, Gracias por escribirme, lo conversamos por Whatsapp cuando me contactaste, pero esto demuestra la importancia de la educación en salud mental, prontamente estaré escribiendo un artículo sobre el tema, dónde detallaré algunas estrategias que puedes usar en este caso.

      Un abrazo y espero que todo mejore

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *